01 Dic, 2025
Son las 2:47 de la madrugada. Aiyana Isabel Burgos González, estudiante de cuarto año de escuela superior observa fijamente la pantalla de su computadora mientras revisa su solicitud universitaria. Sus manos tiemblan ligeramente mientras muerde, sin darse cuenta, la piel alrededor de sus uñas. En su mente, una sola pregunta se repite como un eco interminable: "¿Y si no soy suficiente?".
En la habitación contigua, su madre, Alina González, tampoco puede dormir. A veces padece de insomnio y falta de concentración.
Esta escena se repite en miles de hogares puertorriqueños entre agosto y diciembre. Según una encuesta de la National Association for College Admission Counseling (NACAC) con The Harris Poll, más de la mitad de los estudiantes encuestados dijeron que solicitar la universidad ha sido su experiencia académica más estresante hasta la fecha. Aproximadamente tres cuartas partes reportaron temer que un pequeño error en su solicitud a la universidad disminuya sus posibilidades de admisión.
De acuerdo con un estudio de Common Sense Media, Harvard Graduate School, Indiana University, 2024), 56 % de los adolescentes estadounidenses sienten presión para tener su «plan de vida» resuelto: oficio, carrera, profesión, universidad, etc. Por otro lado, un estudio de BestColleges indica que 52 % de los estudiantes de secundaria dicen que sienten presión por tomar decisiones sobre su futuro demasiado pronto.
Detrás de cada estadística hay una historia real. Y hoy, una familia valiente decidió compartir la suya.
Para Aiyana, los síntomas llegaron en cascada:
“Mis padres confundían mi terrible ansiedad, estrés y frustración por todo lo que tenía de carga de trabajo, con no estar al día ni manejándolo adecuadamente”, subraya Aiyana.
Aiyana expresa que sentía presión propia por las expectativas de lo que quería lograr, mayormente influenciadas por su entorno familiar y escolar.
“Cuando la presión comenzó a dominar mis emociones, se afectó la manera en que trataba a los demás. Me sentía frustrada y tenía choques emocionales, especialmente cuando estaba sola. He sentido ansiedad, miedo, duda y mucha anticipación. Lo manejé cambiando mi perspectiva y enfocándome en mi meta a largo plazo, no solo en lo que estaba viviendo en ese momento. También me ayudó compartir con mis amistades y ampliar mi círculo social, conociendo personas nuevas con diferentes puntos de vista”, nos contó Aiyana de 17 años.
Brenda Ortiz, M.Ed., Consejera Profesional, lleva más de veinte (20) anos trabajando con adolescentes en el proceso de admisión universitaria, acompañándolos desde la exploración vocacional hasta la preparación académica y estratégica para sus solicitudes. Como parte de su profesión, colabora con escuelas, universidades y familias, integrando la orientación con el análisis de perfiles académicos, manejo de ansiedad, motivación, autoconfianza y toma de decisiones. Ello, con la meta de ayudar a cada estudiante a encontrar un camino realista, saludable y alineado con su propósito.
Ella indica que, ante escenarios de más competencia, incertidumbre financiera y comparación social, más riesgo de ansiedad existe entre los jóvenes. “La ansiedad por admisiones es hoy una de las principales preocupaciones de estudiantes de 11mo y 12mo grado en Puerto Rico. Cada año aumenta debido a la competitividad global, la presión de sobresalir, el acceso constante a información por redes sociales y la incertidumbre sobre becas, costos y resultados. Es una ansiedad real, válida y creciente”.

El cuerpo entra en “modo de amenaza”. Algunos síntomas comunes son:
Las causas principales de la ansiedad:
Ella enfatiza que, en la sociedad en la que vivimos, las redes sociales, la competencia académica y la comparación constante juegan un papel dañino. La competencia deja de ser sana cuando se convierte en comparación diaria y afecta la autoestima.
Las redes amplifican la presión. Los estudiantes ven highlights de otros: “admitido a X universidad”, “puntaje perfecto”, “10 extracurriculares”. Sin embargo, no ven la dificultad, ansiedad, frustración, fracaso o el rechazo relacionado. Ello crea una percepción distorsionada de lo que “deberían lograr”.
En su experiencia, el perfil de los estudiantes que son más propensos a experimentar ansiedad significativa son los estudiantes:
Brenda Ortiz enfatiza que la presión de un estudiante de primera generación puede ser mayor porque sienten que el éxito de toda la familia “depende de ellos”. A veces tienen menos referencias previas, menos orientación familiar y, en ocasiones, más presión económica. Esto incrementa el miedo a fallar y la sensación de estar navegando el proceso solos.
Según la consejera profesional, existen señales cuando el estrés está sobrepasando la capacidad de manejo del estudiante adolescente. La especialista le sugiere a padres y docentes vigilar tres áreas específicas:
Si aparecen por semanas o afectan el funcionamiento diario, se debe buscar apoyo especializado.
La especialista Brenda Ortíz señala que: “Los padres pueden aumentar la presión cuando interpretan el proceso como un reflejo de ellos mismos. Sin querer, convierten el “quiero ayudarte” en “no puedes fallar”. Sin estar conscientes, los padres transmiten sus expectativas través del lenguaje, gestos, tono y reacciones ante errores.
Un padre puede decir “quiero lo mejor para ti”, pero si cada nota, decisión o actividad viene acompañada de ansiedad o decepción, el estudiante recibe el mensaje de que su valor depende de su desempeño académico. Comentarios sobre notas, comparaciones con hermanos o insistencia diaria en tareas del proceso pueden hacer que el estudiante sienta que no tiene margen de error. Según Ortiz, los padres y cuidadores suelen actuar y/o utilizar lenguaje que, aunque bien intencionado, no ayuda.
Estos mensajes generan miedo, culpa y perfeccionismo extremo al asociar el valor personal con el rendimiento y tienen el efecto neto de aumentar la ansiedad, explica la especialista.
Los padres deben modelar calma: los jóvenes regulan mejor cuando el adulto está regulado.
Como Consejera Profesional, Brenda Ortiz sugiere unos pasos que ayudan a reducir la ansiedad durante el proceso de solicitudes universitarias.
Alina González, Contadora Pública de profesión, nos comparte su experiencia como madre, en la cual reconoce los errores cometidos y el aprendizaje habido durante el proceso de solicitudes a la universidad. Su testimonio es el espejo de lo que muchos padres en Puerto Rico pueden vivir durante el proceso. Su aprendizaje puede ser clave para otras familias.
Desde la honestidad en su rol de madre expresa: “Como padres intentamos apoyar dando herramientas de tutorías, consejería privada, profesional de salud mental y orientación pero sabíamos que no se estaban atendiendo sus necesidades emocionales y teníamos serias dudas sobre qué hacer para crear esa conexión de apoyo y comprensión”.

Señala es importante estar involucrado en el proceso de solicitud y fechas importantes para poder guiar versus presionar. “Como padres recomendamos que se comience el proceso desde noveno grado orientándose con un consejero para crear un plan académico, extracurricular y financiero que mitigue la presión de tomar decisiones y buscar recursos profesionales de manera apresurada”.
Alina también ofrece recomendaciones dirigidas a la administración de las escuelas superiores para que sirvan como aliados y ayuden a reducir la carga emocional del proceso de solicitudes universitarias.
Alina concluye: “es importante estar atentos al rendimiento académico, la interacción social y las emociones de un hijo o hija para identificar a tiempo lo que está sintiendo y buscar apoyo profesional, de ser necesario. El mayor reto es confiar en ellos y transmitirles esa confianza para que sientan el respaldo que intentas brindarles”.
Respira. No estás solo. Lo que vales no se mide en un GPA ni en un correo de aceptación. La universidad es un paso importante, pero no define tu potencial. Eres más que un formulario, un ensayo o un puntaje. Has llegado hasta aquí con esfuerzo, resiliencia y sueños propios, y eso ya te hace suficiente. Mañana será otro día, y puedes avanzar un paso a la vez. Tu futuro no depende de la perfección: depende de tu constancia y de creer en ti.
En Fields of Joy queremos acompañar a jóvenes y familias puertorriqueñas durante este momento que puede generar mucha presión emocional. Su experiencia es esencial para visibilizar el tema con sensibilidad y esperanza.
Nota: La información tiene fines educativos y no sustituye consejo clínico. Si necesitas ayuda inmediata, consulta a un profesional de nuestra Red de Especialistas